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E.
El ABC de los chavos

mayo 23, 2018

También se ha plasmado que se necesita hacer algo, ya que el estado en el que nos encontramos no sólo es grave sino crítico

Por: Xavier Padilla/Foto: codigosanluis.com

Hoy en día en diversos artículos de opinión, tanto físicos como digitales, se ha hablado de la gran cantidad de problemas que aquejan a nuestra nación, con sus posibles causas y consecuencias y demás condiciones negativas que se han apoderado de la historia de México en este siglo. También se ha plasmado que se necesita hacer algo, ya que el estado en el que nos encontramos no sólo es grave sino crítico. Pero nunca en alguna opinión dicen el “quién”. Tal parece que después de varios intentos fallidos de corregir la situación, hoy por hoy nos convertimos en el país del “mientras a mí no me afecte, para qué me preocupo”.

También, ya todos sabemos -y no es novedad- que el joven mexicano se desinteresó de su país el día que le dejaron de dar la oportunidad de demostrar su capacidad de hacer el bien común. Y lo vemos muy claramente en el último estudio realizado por un académico de la UNAM, que revela que la juventud mostró nulo interés en el último proceso electoral nacional y en la participación en la política nacional, con un porcentaje del 22.3%.

Sin embargo, no nos percatamos del gran potencial sobre el “quién” que contamos en nuestro país. Y ojo, éste no es otro artículo motivacional más, sino que para especificarte a ti, lector, que el “quién” nos llamamos los jóvenes, quienes representamos el 31.4% de la población total de nuestro querido México. Que este porcentaje nos representa a 37 millones 504 mil 392 jóvenes para ser exactos, que queremos hacer propias las riendas de la nación, que nos estamos esforzando por ser el “quién”, y hacerlo nuestro estilo de vida.

Y es así que con el “quién” comienzo con el ABC para activar la juventud, ya que es primordial aclarar que como generación no hemos desaparecido y ni mucho menos que en nuestro país no existen jóvenes capaces, o que estamos desactivados. Al contrario, somos el potencial nacional que ha pasado desapercibido, pero eso no nos ha detenido. Sabemos muy bien que existen limitaciones que estamos dispuestos a vencer, y que sólo saberlas no será suficiente, ya que México cambiará con nuestras acciones y no con nuestras opiniones.

Entonces, ahora sí puedo decir que las limitaciones al activismo son las siguientes:

-Una educación plagada de ideología radical.

Esta característica es provocadora de un gran odio a nuestro Creador, generadora y promotora del libertinaje obstructor, ya que ha limitado a creer que el libre albedrío es sinónimo de hacer lo que al instinto le plazca, actuando sin racionalidad. Y que todo lo que en su buen juicio de conciencia le diga lo contrario es sinónimo de prohibición y obra del patriarcado opresor dictado por Dios.

-El egocentrismo deshumanizador.

Debido a esta escasa educación, y de muy baja calidad, ha causado que la juventud no se interese por salir adelante con su hermano, el cual se preocupa por lograr lo mismo. Y es el progreso de nuestro país, en donde el más competitivo-ofensivo es el más atractivo para ser el ganador y en donde no importa pisotear los sueños e ilusiones de una persona con principios y valores, pero con menos oportunidades, que lucha por subsistir. Tal parece que las personas con valores e ideales ya son consideradas como minorías, pues al decir que su opinión no es similar a las de las verdaderas minorías se le tacha de intolerante.

-No todo el origen del problema son las políticas de gobierno.

Dejar la carga de la culpa a los demás sobre los acontecimientos negativos es y será siempre la salida fácil y típica de toda persona y población que vive en un país subdesarrollado, o mejor conocido como tercermundista. Esta muestra de irresponsabilidad con dolor se vive en México y no es un problema actual, mucho menos provocado por la juventud, pues para que exista un gobierno corrupto es necesaria una sociedad corruptora, así como también el que se tenga un gobierno inepto es el resultado de una sociedad ignorante.

El verdadero ABC radica en hacer personal las limitaciones para darle respuesta a los acontecimientos nacionales y así lograr cambiar la visión global de los ciudadanos. A nosotros, como jóvenes mexicanos, nos corresponde los siguiente, obedeciendo a una línea tajante de trabajo:

 

  1. a) Como jóvenes, impulsar una educación libre de ideologías, donde de verdad exista una diversidad de conocimiento y diferentes formas de pensar, y con ello generar que todas las posturas, tanto filosóficas como ideológicas, se complementen en un sentido constructivo nacional.

 

  1. b) Unificar la diversidad en nombre del humanismo. La realidad nacional es que la población adulta está cansada y sin fuerzas humanas para retomar la confianza en el hermano, por el simple hecho de la fractura social que existe. Si como jóvenes nos interesamos por construir un mejor país, hombro con hombro, la caridad y solidaridad deben ser valores adquiridos por todos para construir generaciones futuras caracterizadas por el humanismo verdadero.

 

  1. c) Tomar las riendas del presente para construir la esperanza del futuro. Habrá quien no le interese saber qué país le dejará a sus sucesores y le costará trabajo quitarse el chip de mediocridad. Pero el tomar las riendas va más allá. El quejarse como simple canción de Molotov no cambiará los problemas de la nación. Este punto requiere de ideas nuevas, de la responsabilización de la problemática nacional de todos los jóvenes cansados del círculo vicioso donde actualmente se vive, de que la juventud le enseñe al adulto los agravantes de ser corruptor, de dejar de hacer prácticas que benefician al egocentrismo, optar la actitud de servicio y no de servirse en el poder, de jóvenes que al momento que está la oportunidad de utilizar las urnas ejerzan su derecho al voto de forma racional con visión del mejor gobernante y no por el amiguismo.

Es necesario tener en claro que la meta es la de trascender a otra vida mejor, sea cual sea la idea que apoyes, o la doctrina con la que te manejes. ¿Éste es el verdadero fin que debemos de perseguir como jóvenes mexicanos? Sí. ¿Por qué menciono estas tres líneas anteriores? Porque es la clave que hará del ABC una realidad hacia el buen progreso de la nación, donde la juventud romperá paradigmas, ya que antes de rajársela por México se tiene una meta clara, voluntad para mejorar y disciplina para hacerlo un hecho.

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