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Lee “Cuentas”, columna de Rocío Aguilera

noviembre 21, 2018

Claramente en el estilo de Raúl de Nieves hay una base ultra mega mexicana. Él atribuye su práctica artística a su infancia en México

Por Rocio Aguilera / Foto: Ephemera NYC

Nunca había pensado que pasa en la mente de un niña cuando de un día a otro lo suben a un camión o avión y le dicen que desde ese momento tendrá otro país como hogar y que tendrá que aprender otro idioma… así nada más; sin avisarle, además llevando cero pertenencias. Un adulto toma decisiones y sabe vagamente a lo que se enfrenta. Pero un pequeño ser humano puede súbitamente ser arrastrado por el agujero negro al que llamamos “miedo”. La historia Raúl, un niño moreliano de 9 años llevado de un día a otro a Estados Unidos tras la muerte de su papá marca una alta probabilidad en que confiar en lo que la vida te tiene planeado resulta muy exitoso. 23 años después ese niño migrante expondría en la Bienal de Whitney (Nueva York) mostrando un gran vitral colorido de imitación y esculturas hechas con cuentas de plástico pegadas una a una con silicón. Este conjunto de partes presentadas se encuentra actualmente entre las obras más aclamadas de la exposición. Como contexto general y para conocer la importancia de la calidad de obra de De Nieves sólo diré que la Bienal de Whitney generalmente se considera como uno de los espectáculos más importantes del mundo del arte y que menudo es el escenario de las principales tendencias del arte contemporáneo. Artistas como Pollock y Jeff Koons encontraron el empuje en esa exposición a su tiempo. Claramente en el estilo de Raúl de Nieves hay una base ultra mega mexicana. Él atribuye su práctica artística a su infancia en México, donde se le enseñó a coser y también la técnica del crochet. Con dos trenzas largas enmarcando su cara y un look colorido que notarías a varios kilómetros de distancia Raúl contagia su espíritu hacia una actitud positiva en un mundo desconocido quitando etiquetas como la de inmigrante, migrante, mexicano, americano, hombre, mujer, artista, etc., simplificando su pensamiento en espíritu y cuerpo humano únicamente. Originalmente, cuando planeaba inscribirse en la escuela de arte en San Francisco, De Nieves finalmente cambió de opinión y decidió estudiar solo, siguiendo las pautas de sus amigos que estaban inscritos en clases, pero dejándose a sí mismo la libertad de seguir sus propios instintos e intereses, y permitiéndole trabajar durante varios años en las mismas piezas. Ha ganado reconocimiento tanto en el mundo del arte como en el de la moda. Los diseños de calzado escultórico de De Nieves han sido exhibidos por la Galería Loyal, fotografiados por Karl Lagerfeld y Mario Sorrenti, y usados por Lady Gaga. Trata los materiales modestos con una atención meticulosa, convirtiendo lo mundano en lo fantástico, la metamorfosis es un tema común y recurrente en su obra. Moderniza el folklor y le da un aire nuevo. Sus vitrales de papel representan un mundo en el que la muerte y el desperdicio son omnipresentes, a menudo simbolizados por una mosca. Sin embargo, a diferencia de muchas tradiciones espirituales occidentales, De Nieves presenta la muerte como una metáfora de la posibilidad de una transformación y renacimiento espectaculares en un mundo impredecible y turbulento volviendo a aferrarse al espíritu de niño que subió a un avión tras salir de la escuela para jamás volver a su “casa” en Michoacán.

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