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A 33 años de su nacimiento recordamos a la inolvidable Amy Whinehouse
Amy Winehouse
Por: Rocío Aguilera
Tonny Bennet describió a Amy Winehouse como un alma vieja que cantaba como una artista de 55 años igualada al talento de las grandes en el jazz nacida en otra época con cuerpo veinteañero. Esa descripción claramente es la que proyecta su voz pero su comportamiento y travesía de subidas a picadas en alta velocidad sugerían que en realidad era un alma muy muy nueva. Una gran sensibilidad y contacto con sus emociones, su impulsividad exagerada y su originalidad la volvían realmente especial. Cuando escuché a Amy por primera vez supe que lo que transmitía era auténtico y venía de eso que llamamos ser o espíritu. A veces me acompaña en carretera cantando todo el repertorio de Back to Black y Frank. Ella cantaba y componía desde sus raíces interiores y su más verdadera realidad. Las letras de sus canciones son literalmente una descripción de los relatos de sus días, hechos, sentimientos, frases de otras personas, lugares. Son un retrato realista hecho canción. -“No había nada de música que me gustara cuando era niña, todo era demasiado comercial, nada me llenaba por eso tuve que hacer mi propia música y fue así como comencé”- palabras de la chica catalogada como rebelde y adicta con una personalidad tan excesivamente honesta, chispeante y transparente. Amy no lograba concentrarse y tenía más de un año haciendo esperar a su compañía disquera para producir otro albúm, ellos estaban desesperados y ella perdida en las adicciones y en los problemas que eso atrae. Una ruptura amorosa intensa fue la gota que derramó el vaso. Voló a Miami con su amigo y maestro organizador de ideas: Salaam Remi. Él cuenta que el sencillo ganador del Grammy “Rehab” lo escribió en unos 5 minutos y en menos de una semana ya tenía el albúm completo. Ese albúm fue el resumen histórico de todos los sentimientos de Amy tras su ruptura. Quien haya visto el documental ganador del Oscar dirigido por Asif Kapadia “Amy (La chica detrás del nombre)” podrá aburrirse leyendo esta columna porque es justo lo que estoy describiendo aquí. Un documental que describe a Amy como persona pero también como un producto explotado por su novio, sus familiares, sus amigos, los medios y fans. Su forma de sentir extrema descrita como una patología de conducta impulsiva y autodestructiva así como la falta de importancia a las cosas también eran una parte del rompecabezas que completo resultaba en genialidad. Amy es ahora un ícono de la música soul moderna, es esa alma viajera que sigue navegando en más de millones de reproducciones en canales de videos y plataformas musicales y seguirá haciendolo a través de muchos años más.
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