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Recuerda nutrirte con atención plena
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Por: Veva Palacios/Foto: vevapalacios.com
La atención plena, o mindfulness, es la capacidad de estar presente con lo que está ocurriendo aquí y ahora sin juicios, ni críticas, ni culpas. Hay que aclarar que este tipo de meditación, como bien lo aclaran la Dra. Claudia Vega y la Dra. Lilia Graue, no es una técnica de relajación o secta o locura para esas personas que están en “otra onda”. La atención plena es para ti y para mí. Es una excelente herramienta para cambiar tu relación con la comida.
Te comparto algunos tips para empezarla a poner en práctica:
- Realiza alguna comida eligiendo consumir los alimentos según lo que tu cuerpo te diga. Intenta no emitir juicio, critica o regaños en tu mente que te hagan sentir culpa. Aliméntate con amor y compasión. ¿Qué te pide tu cuerpo?
- Intenta comer lento y pregúntate: ¿Qué despiertan en ti esos alimentos que elegiste comer?
- Analiza qué te llevó a comer: si fue hambre visual, hambre de nariz, hambre de oídos, hambre de boca, hambre de estómago, hambre del cuerpo o células, hambre de mente o hambre de corazón.
- Intenta conectarte con tu sabiduría interna a la hora de comer. Escucha tus señales corporales y evita angustiarte o permitir que lo externo o social te condicione, ya que esto interviene con tus señales corporales que son las más sabias. Si comes con base a tus señales internas (corporales) tendrás un peso mucho más saludable.
- Recuerda que en tu experiencia tú eres el experto, así que escucha a tu cuerpo para ir identificando qué es lo que te viene mejor comer.
- A la hora de comer intenta dividir tu plato en 2. Intenta comer solo la mitad identificando el tipo de hambre que te está llevando a consumir esos alimentos. Haz una pausa. Come el resto si crees que es adecuado.
- Si vas a comer intenta concentrarte en lo que estás comiendo y nada más y pregúntate: ¿con cuánto tengo? ¿necesito más? Come disfrutando con atención plena.
- Recuerda que el tip es intentar dejar el estómago de satisfecho en 4/5. No ocupas llenar el tanque a tope para poder andar bien. De esta forma tienes lo necesario para vivir y el espacio perfecto para evitar ir al médico por excesos.
- Al iniciar cada comida pregúntate ¿qué tanta hambre tengo? ¿qué tanta plenitud estomacal tengo? ¿qué tanta satisfacción emocional tengo? Escucha si el vacío te habla de una falta de energía física o emocional. Realiza las mismas preguntas al terminar.
A la hora de alimentarte repítete a diario: “Yo puedo decidir qué comer y darme permiso de alimentarme a mi misma, puedo confiar en mí”. Con esto puedes tener por seguro que tu alimentación se irá regulando naturalmente hasta ir consiguiendo tener un muy buen equilibrio a la hora de alimentarte. “Haz las paces con la comida y con tu cuerpo, y aprende a cuidarte confiando en tu sabiduría interna y disfrutando cada momento, desde el auto-conocimiento, la aceptación y la compasión”.
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